Por qué mi consultora se llama Diagnóstico Pymes

Mi trabajo cabe en una tilde.

Diagnostico, sin tilde, es un verbo. Primera persona. Es lo que hago: mirar tu empresa con treinta años de oficio y ponerle nombre a lo que tu instinto ya resolvió — para que se pueda repetir a propósito.

Diagnóstico, con tilde, es un sustantivo. Es lo que te llevás: el mapa de en qué momento está tu pyme — qué funciona por método, qué funciona porque estás vos empujando, y cuál de las dos cosas conviene atender primero.

Primer acto: diagnostico tu pyme.

Segundo acto: te llevás el diagnóstico y un plan de mejora, escrito para que lo pueda usar tu gente y no quede solo en tu cabeza.

Tercer acto: te acompaño a implementarlo.

Primero el verbo, después el sustantivo. Nunca al revés: nadie debería venderte un plan sin haberte diagnosticado antes.

Cómo trabajo

Hay una forma de consultoría que consiste en venir, mirar, dejar un informe y saludar. No es la mía, y no es una preferencia de estilo: es la manera en que decidí trabajar cuando arranqué, y no la cambié. El trabajo se hace adentro, con tu gente, arremangado. Si el conocimiento se va conmigo cuando me voy, no serví de nada.

Por eso lo primero que contratás no es un plan. Es una consultoría exploratoria: dos o tres meses en los que investigo la empresa entera —cómo vende, cómo entrega, qué dicen tus clientes, contra quién competís de verdad— y que terminan en dos cosas concretas. Un diagnóstico de en qué momento está tu pyme. Y un plan de acción para implementar, no una lista de recomendaciones.

La exploratoria se contrata y se paga por sí misma, y tiene fecha de fin. Eso último es a propósito. Cuando un dueño llama a un consultor, la pregunta que no hace en voz alta es hasta cuándo dura esto. La exploratoria la contesta antes de empezar: dura lo que dura, termina con algo en la mano, y recién ahí decidís si seguimos.

Y si seguimos, la segunda parte es hacerlo funcionar. El plan se implementa con tu gente adentro, no en paralelo ni por encima. La idea es que el día que yo no esté, lo que aprendieron siga estando.

Y lo que hay que hacer, se hace. Sé hacer buena parte del trabajo con las manos —sitios, campañas de correo, bases de datos, posicionamiento en buscadores— porque lo hice para muchos clientes durante años. No es lo que vengo a venderte, pero saber hacerlo sirve para dos cosas: para pedirlo bien, y para darme cuenta cuando algo está mal hecho. Si hace falta contratar a alguien, lo contrato y lo dirijo. Y si ya tenés proveedores que saben lo que hacen, trabajo con ellos: no vengo a reemplazarte a nadie, vengo a que lo que ya pagás rinda.

Por eso mi consultora se llama Diagnóstico Pymes™. Y por eso mi lema es:

Pyme: diagnóstico primero, éxito después.


Escribió esta página Domingo Sanna, consultor de pymes.

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Domingo Sanna · Diagnóstico Pymes™

Inteligencia comercial para pymes y empresas familiares.

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